¿Por qué aguantar las ganas de orinar es malo?

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ganas de orinar

La angustiosa y dolorosa sensación que aparece cuando la vejiga se encuentra llena de orina es, sin duda, un estímulo fisiológico contundente. Ese sufrimiento, que se hace eterno (especialmente cuando no hay un baño cerca) y que se incrementa por momentos, no es, definitivamente, una señal favorable para aguantarse las ganas.

El origen de esta sensación se encuentra en varios tipos de receptores sensoriales (de presión, dolor, volumen y táctiles) localizados entre las paredes musculares de la vejiga. Cuando ésta se va llenando más allá de los 150-220 ml (aunque varía según la capacidad de la vejiga de cada uno), estos receptores empiezan a enviar esas inconfundibles señales de dolor y sensación de llenado al cerebro, dando una fuerte motivación para aligerar carga.

La explicación a este hecho es sencilla: cada vez que orinamos, se produce una eliminación por arrastre de las bacterias presentes en la uretra. Se evita así la migración de estos microorganismos a áreas más profundas del tracto urinario como la vejiga que, de normal, son estériles. Sin embargo, si la persona orina con poca frecuencia y mantiene la vejiga llena durante bastante tiempo, las posibilidades de que las bacterias proliferen y migren hacia territorios como la vejiga se incrementan.

Conoce las consecuencias más  detalladas:

– Cistitis intersticial. Este padecimiento se caracteriza por la necesidad de orinar con frecuencia y urgencia, acompañado de dolor. Se presenta por diferentes causas, pero una de ellas es la infección bacteriana causada por aguantarse las ganas de orinar.

– Infección urinaria. Cuando esperas mucho tiempo para orinar se acumulan diferentes bacterias, las cuales entran en las vías urinarias y dañan tu cuerpo. Incluso, la infección puede impactar a los riñones.

– Cálculos renales. También conocidos como piedras en los riñones, son cristales sólidos que se forman en el riñón por sustancias que se encuentran en la orina. Se forman debido a una infección urinaria ocasionada por la falta de ir al baño.

– Pielonefritis. Es una infección del tracto urinario que inicia en la uretra o en la vejiga, pero si no se trata a tiempo puede causar daños importantes al riñón. Una de las causas es la obstrucción del tracto urinario o por aguantarse las ganas de ir al baño.

– Reflujo vesico-uretral. Este padecimiento se genera cuando la orina regresa a la uretra y riñones, lo que detona infecciones en el tracto urinario. Se detona por bacterias acumuladas por aguantarse las ganas de ir al baño.

La razón por la que las mujeres son más proclives a este problema es una cuestión de tamaño de la uretra. La longitud de la uretra femenina es notablemente inferior a la de la uretra masculina, por lo que las mujeres son mucho más proclives que los hombres a padecer infecciones urinarias. Sencillamente, las bacterias tienen que recorrer menor distancia hasta llegar a la vejiga.